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TALLER DE PSICOMOTRICIDAD VIVENCIADA, NAVIDAD 2015-2016

HOLA A TOD@S:

    Estas Navidades 2015/2016  quiero volver a ofreceros el Taller de Psicomotricidad Vivenciada para niños y niñas de entre 3 y 12 años. El año pasado no pudo ser, pero éste, con la colaboración super especial de Lola Hernández, amiga y Psicomotricista, con gran experiencia en terapia con niños con algún tipo de discapacidad,  nos volvemos a lanzar a la aventura de compartir con los niños y niñas 3 horas durante 6 mañanas en Navidad.

      Cómo ya sabéis algunos, se trata de un espacio abierto a niños y niñas de diferentes edades, distinto del espacio de Terapia, dónde intentaremos disfrutar con ellos y dónde nuestro OBJETIVO FUNDAMENTAL  es  permitir al niño estar cómo está y desde dónde está, para poco a poco ir vivenciando el encuentro con el resto de niños, de manera respetuosa y teniendo en cuenta lo que cada uno necesita.

     Es un objetivo ambicioso dónde solemos encontrarnos dificultades que entre todos vamos resolviendo intentando hacerlo  desde el respeto  y la aceptación.

FECHAS Y HORARIO
28, 29 y 30 de Diciembre; 4 y 5 de Enero.
Mañanas  de 10:30h a 13:30h
Niños y niñas de 3 a 12 años

CARACTERÍSTICAS
Psicomotricidad vivenciada
Talleres para expresarnos (pintura de dedos, marionetas, danza..)
Masaje sensorial

Precio: 75€ los 5días de 10:30 a 13:30h.

 

“A través de sus propias vivencias en la Sala de Psicomotricidad van descubriendo lo que les rodea y tomando consciencia de sus capacidades y sus limitaciones, y van encontrando respuestas a cómo desenvolverse en su entorno”. 

 

IMPARTEN
Ana Fernández Hurtado (Educadora Y Psicomotricista en Educación, Reeducación Y Terapia)
Lola Hernández (Pedagoga, Psicomotricista y Educadora en Masaje Infantil)

CONTACTO
Ana: 669 92 11 68

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SESIÓN DE PSICOMOTRICIDAD Y CHARLA EN CENTRO DE EDUCACION INFANTIL ENTREPUENTES

 

TALLER DE MADRES Y PADRES

CENTRO DE EDUCACIÓN INFANTIL ENTREPUENTES

El pasado 5 de Febrero tuve el placer de impartir una sesión de psicomotricidad con los niños y niñas de la guardería Entrepuentes, y una posterior puesta en común con las mamas y papas que acudieron.

Agradecer en primer lugar a las educadoras de Entrepuentes el haberse acordado de mi, me consta que son unas grandes profesionales con una hermosa vocación y una búsqueda constante de todo aquello que pueda ayudarles a ellas, a los niños con los que trabajan así como a sus familias. Digo me consta, porque fueron ellas las que me acompañaron como madre en los tres primeros años de vida de mi hijo Ibai, hace ya seis años; sé que algunas se han ido y otras nuevas han aparecido pero me gustaría nombrar especialmente a las que cuidaron, mimaron y me ayudaron a educar a mi hiijo en esa difícil y maravillosa época que son los tres primeros años de un niño: Noemí LLoro, Azucena Alvarez, Maribel Fonseca y Marta Crespo. Me siento orgullosa de que hayan contado conmigo y con mi centro para colaborar de alguna manera con este bonito objetivo.

En segundo lugar mi agradecimiento a las madres y padres que acudieron y que me permitieron estar con sus niños, que desde mi punto de vista, es de lo mas importante que pueden permitir unos padres; por sus preguntas, sus aportaciones y por enseñarme ellos a mi, cuales son las preocupaciones y los remedios que ponen ellos y ellas a sus dificultades.

A continuación os he puesto un resúmen de todo aquello que no dio tiempo de explicar por el poco tiempo que nos quedó, aunque volvería a hacer lo mismo porque para mi siempre es más interesante que veais a los niños haciendo psicomotricidad y llevarnos nuestras propias vivencias, que igual detenernos en contenidos. Pero como sois un público exigente, y eso me encanta, aquí os mando esto para curiosas como Carolina:

¿Qué es la psicomotricidad?

 La psicomotricidad es una práctica que da salida a las necesidades de movimiento y de conocimiento del bebé, niño y adulto, facilitando la expresión verdadera y espontánea de sus deseos y favoreciendo la apertura hacia el mundo y los demás.

A través de la psicomotricidad va creando su esquema corporal, entendiendo esquema corporal como la construcción del yo (a nivel sensorial, motor, cognitivo y afectivo).

 

¿A quién va dirigida?

La psicomotricidad se ha extendido mayormente como una práctica dirigida al mundo infantil y fundamentalmente hasta los 6 años, pero se puede realizar en todas las edades y cada vez más se dirige también a adultos y personas de la tercera edad. No tiene edad.

 

¿Cuáles son sus objetivos? 

 

  • Mejorar el auto concepto, la autoestima y la auto confianza.
  • Adquirir mayor coordinación y mejorar motricidad fina y gruesa.
  • Adquirir mayor equilibrio y tolerar el desequilibrio necesario que crean algunas situaciones.
  • Mejorar la atención y la concentración.
  • Mejorar la comunicación y las relaciones con su grupo de iguales.
  • Adquirir mayor autonomía.
  • Incorporar normas básicas de convivencia.

 

 

Más concretamente…

 

Aspecto Motor

 

– Coordinación dinámica general.
– Coordinación visomotora.
– Equilibrio.
– Lateralidad.
– Conductas perceptivo-motrices: organización, localización, estructuración espacio-temporal y ritmo. Aspecto cognitivo
-Desarrollar la capacidad sensitiva.
– Desarrollar la capacidad perceptiva.
– Desarrollar la capacidad representativa.
– Proceso de: asociar, discriminar, y nombrar (formas, tamaños, colores).
– Potenciar y desarrollar: memoria, atención, imaginación y lenguaje (gestual, verbal, plástico y gráfico). Aspecto afectivo- relacional
– Toma de conciencia de uno mismo: límites, sentimientos y emociones, frustraciones, seguridad-inseguridad y diferencias.
-Toma de conciencia del mundo que le rodea: espacio, tiempo y objetos.
-Toma de conciencia de los demás: relaciones, diferencias, intercambios, lenguaje afectivo…

 

¿Para qué sirve la psicomotricidad?

Esencialmente, la psicomotricidad favorece a la salud física y psíquica del niño, por tratarse de una técnica que le ayudará a dominar de una forma sana su movimiento corporal, mejorando su relación y comunicación con el mundo que lo rodea. Está dirigido a todos los niños y niñas, y en algunos casos está especialmente recomendado para aquellos que presentan dificultades añadidas como son la hiperactividad, déficit de atención y concentración,  dificultades de integración en el colegio, autismo, dificultades para aceptar límites, trastornos del desarrollo…

La psicomotricidad permite al niño a explorar e investigar, superar y transformar situaciones de conflicto, enfrentarse a las limitaciones, relacionarse con los demás, conocer y oponerse a sus miedos, proyectar sus fantasías, vivir sus sueños, desarrollar la iniciativa propia, asumir roles, disfrutar del juego en grupo, y a expresarse con libertad. 

¿Cómo hacemos psicomotricidad?     

Utilizamos el juego libre, el movimiento y la expresión corporal, por considerarlo el lenguaje natural del niño/niña. A través del material de psicomotricidad (módulos, rulos, picas…) y de la sala favorecemos el movimiento y la expresión corporal del niño o niña, respetando el momento evolutivo y vivencial donde se encuentra, facilitando y apoyando los recursos y habilidades con los que ya cuenta, y dando una evolución al propio proceso del menor.

 

                                                                Ana Fernández Hurtado, CENTRO HOLÍSTICA

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LAS RABIETAS POR ROSA JOVÉ

 

 

 

 Hola Familias!

Sois bastantes los que me habéis preguntado qué es lo que se podría hacer ante una rabieta infantil; aquí comparto con vosotros este artículo de la Psicóloga Rosa Jové, mujer muy reconocida dentro del mundo infantil.

Espero que lo disfrutéis, que encontréis cierto aliento y que os resuelva algunas dudas en momentos en los que pensar en frío no es fácil.   

Muchos Abrazos a todos y todas, Ana.

 

 

Las rabietas

“Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”.

¿Qué es una rabieta?

        Cuando nacemos, el principal plan que tiene la naturaleza con nosotros es que podamos sobrevivir. Para ello nos “apega” con las personas que nos cuidan, ya que está comprobado que teniendo a un cuidador cerca vivimos más (recordad que somos una especie muy incompletita cuando nacemos). Por eso es tan importante que los bebés nos reclamen cuando no estamos cerca y por ello es tan importante que nosotros intentemos satisfacer sus necesidades más importantes (alimento, sueño, higiene, contacto…). Solo así se crea un apego seguro entre el niño y sus padres: el niño se da cuenta que tiene personas que le quieren y que le van a cuidar pase lo que pase, y por eso será un niño feliz.

        Es importante durante los primeros años de la vida de un niño dejarle bien clarito que “siempre” estaremos con él, que “siempre” le querremos y le cuidaremos, aunque a veces no nos guste “exactamente” lo que hace. Eso es la base de una personalidad segura, independiente y con una autoestima capaz de soportar altibajos y adversidades.

      Alrededor de los dos años (puede variar según el niño) la supervivencia del niño está ya más garantizada (se desplaza solo, puede comer casi de todo y con sus propias manos, es autónomo en sus actos más vitales ….) y la naturaleza (¡que sabia que es!) tiene otro plan para nosotros: si al principio era “apegarnos” para sobrevivir, ahora nos prepara para la independencia (pensad que sin independencia no crearíamos una familia propia, y eso es básico para el plan reproductor de la naturaleza). La independencia y autonomía es un largo camino que se va adquiriendo con la edad y a estas edades empezamos de una forma muy rudimentaria.

       ¿Cómo hace el niño para manifestar su independencia? Pues dada su edad es una estrategia muy simple: consiste solamente en negar al otro. Su palabra más utilizada es el “no” y es fácil de entender porque, negando al otro, empieza a expresar lo que él “no es” porque aún no sabe realmente lo que “es”. Intento explicarme mejor: ¿Cómo sé yo (niño) que soy otro y puedo hacer cosas diferentes a mis padres? ¡Pues llevándoles la contraria!. Puede que aún no tenga claro lo que voy a ser pero así sé lo que no soy: yo no soy mis padres, por lo tanto ¡soy otro!.

       El único problema para los niños es que les conlleva un conflicto emocional importante porque como los padres no entienden lo que pasa y normalmente se enfadan con ellos, los niños notan que se están enfrentando a los seres que más quieren y eso les provoca una ambivalencia de sentimientos. Eso, nada más y nada menos, son las famosas rabietas: una lucha interior entre lo que debo hacer por naturaleza y una incomprensión de mis padres hacia tales actos que me provocan unos sentimientos ambivalentes y negativos.

        Esa ofuscación entre querer una cosa, no entender lo que pasa y el rechazo paterno, es la fuente de la mayoría de las rabietas. Por eso lo mejor es dejarle claro que haga lo que haga siempre le queremos y le comprendemos, aunque a veces no estemos de acuerdo.

        Muchos padres viven esta etapa con mucha ansiedad porque piensan que es una forma que tienen sus hijos de rebeldía, tomarles el pelo y desobediencia. Nada más lejos. En estas conductas del niño no hay ningún sentido de “ponernos a prueba” ni hay ningún juego de poder entre medio (bueno a veces los padres sí que se lo toman como tal, pero el niño nunca pretende “desafiar” al adulto, solo hacer cosas diferentes a sus padres). Si el niño lleva la contraria a sus padres es para comunicarles algo muy importante: “¿lo ves?, me hago mayor. ¡Yo no soy tú!. Puedo querer, desear y hacer cosas que tú no quieres”.

¿Qué hacemos ante una rabieta?

La mejor manera de superar las rabietas la resumo en cinco puntos:

1. Comprendiendo que el niño no pretende tomarnos el pelo.
Esta simple convicción hará que seamos más flexibles con ellos ( y por lo tanto se evitan muchos conflictos). Solamente pretende mostrarnos su identidad diferenciada.

2. Dejando que pueda hacer aquello que quiere.
“¿Y si es peligroso o nocivo?, me preguntaréis. Evidentemente lo primero es salvaguardar la vida humana, pero los niños raramente piden cosas nocivas. ¿Saben lo más peligroso que me pidieron mis hijos cuando eran pequeños? ¡ir sin atar en la sillita del coche!. Evidentemente les dije que no, y no arrancamos hasta que estuvieron convencidos, pero no me han pedido nunca nada tan peligroso. Bueno, una vez mi hijo mayor cogió una pequeña rabieta porque quería un cuchillo “jamonero”, pero la culpa era más mía por dejar a su vista (y alcance) un cuchillo de tales dimensiones, que él por pedirlo. ¿no?

El hecho de que quieran llevar una ropa diferente a la que nosotros queremos puede que atente contra el buen gusto, pero raramente atentará contra la vida humana. Lo mismo pasa con alguna golosina o con otras cosas. Si usted es un padre que vigila que el entorno de su hijo sea seguro, es difícil que pueda pedir o tocar algo nocivo para él. El hecho de el niño pueda experimentar el resultado de sus acciones sin notar el rechazo paterno hará que no se sienta mal ni ambivalente (y, de paso, evitamos la rabieta).

3. Evitando tentaciones.
     Los comerciantes saben perfectamente que los niños piden cosas que les gustan (por eso en los grandes supermercados suelen poner chucherías en las líneas de caja) ¿Acaso pensaba que el suyo es el único niño que montaba en cólera por una chuchería?. Si su hijo es de los que pide juguetes cuando los ve expuestos o chucherías si las tiene delante ¿qué espera?. Intente evitar esos momentos (no se lo lleve de compras a una juguetería o intente buscar una caja donde hacer cola que no tenga expositor de juguetes ni dulces) o pacte con él una solución (“Cariño vamos al súper. Mamá no puede estar comprando cada día chuches porque no son buenas para tu barriguita, así que solo elegiremos una cosita”). Si los mayores nos rendimos muchas veces a una tentación (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra), ¿por qué pensamos que un niño puede contenerse más que nosotros?.

4. No juzgar a nuestros hijos.
        Podemos expresar nuestra disconformidad, pero no atacamos la personalidad del niño o valoramos negativamente su conducta. Es decir, mi hijo no es más bueno o malo porque ha hecho una cosa bien o no. Mi hijo siempre es bueno, aunque a veces yo no le entienda o no me guste lo que ha hecho. En este sentido vean este diálogo:

Mamá: Cariño ha venido tía Marta. Ve a darle un beso.
Niño: No quiero.
Mamá: ¿Cómo que no quieres? Esto está mal. ¡Eres un niño malo!: Tía Marta te quiere mucho y tú no la quieres. Mamá no te querrá tampoco.

    A partir de aquí puede haber dos opciones o el niño monta un pataleta del tipo: ¡eres tonta y tía Marta también! y ya la tenemos liada. O bien, ante la idea de perder el amor de su madre, va y le da un beso a tía Marta, a lo que su madre responde: “¡Que bien! Así me gusta ¡Qué bueno eres!” con lo que el niño aprende que es bueno cuando no se porta como él siente y que solo obra bien cuando hace lo único que quiere su madre. Es decir, se nos quiere cuando disfrazamos nuestros sentimientos.

    Ninguna de las dos soluciones es correcta, porque en ningún momento hemos evitado atacar la personalidad del niño (eres malo) y hemos valorado su conducta (esto esta mal o esto está bien). Si en lugar de ello hubiéramos entendido sus emociones, a pesar de mostrar nuestra disconformidad, el resultado podría haber sido:

Mamá: cariño ha venido tía Marta. Ve a darle un beso.
Niño: No quiero.
Mamá: Vaya, parece que no te apetece dar un beso a la tía marta. (Reconocemos sus sentimientos).
Niño: Sí. 

Mamá: Cuando las personas van de visita a casa de otra se les da un beso de bienvenida, aunque en ese momento no se tengan muchas ganas ¿lo sabías? 

Niño: No. (Y si dice que sí, es lo mismo).
Mamá: ¿vamos pues a darle un beso de bienvenida a tía Marta?

Normalmente a estas alturas el niño (que ha visto que le han entendido y que no le han valorado negativamente) suele contestar que sí. En el hipotético caso de que siga con su negativa podemos mostrar nuestra disconformidad:

Mamá: El hecho de que no se lo des me disgusta, porque en esta casa intentamos que la gente se sienta bien. ¿Qué podemos hacer para que tía Marta se sienta bien sin tu beso? (a lo mejor tía Marta es una barbuda de mucho cuidado y a su hijo no le apetece darle un beso, pero eso no implica que quiera que se sienta ofendida).
Niño:
le diré hola y le tiro un beso.

Mamá: Me parece que has encontrado una solución que nos va a gustar a todos. ¡Vamos!

5. Las rabietas se pasan con la edad.
    Llega un día en que el niño adquiere un lenguaje que le permite explicarse mejor que a través del llanto y las pataletas. También llega un día en que sabe lo que “es” y “quiere” y lo pide sin llevar la contraria a nadie. Llega un momento en que, si no hemos impedido sus manifestaciones autónomas y de autoafirmación, tenemos un hijo autónomo, que sabe pedir adecuadamente lo que quiere porque ha aprendido que nunca le hace falta pedirlo mal si su petición es razonable.

      ¿Cómo hacer que llegue antes este momento en que finalizan las rabietas? Por una parte, hemos de procurar que en la etapa anterior (la del apego que explicábamos al principio) el niño esté correctamente apegado, ya que un niño inseguro tardará más en pasar esta etapa de independencia. Así que si quiere que su hijo sea autónomo, mímele todo lo que pueda cuando sea pequeño. Para adquirir la independencia se necesita seguridad y la seguridad se adquiere con un buen apego.

       Una vez haya llegado a la etapa de las rabietas, hemos de intentar que se solucionen cuanto antes. Nada de esto se dará si coartamos su deseo de separarse de nosotros, ya que lo único que se obtiene “intentando” que no se salga con la suya es un niño sumiso o rebelde (depende del tipo y grado de disciplina o autoridad empleada). Normalmente si les “ignoramos” suelen volverse más sumisos y dependientes, aunque lo que vemos es un niño que se doblega y “parece” que mejore en sus rabietas. Pero la causa que provoca esa rabieta sigue en él y se manifestará de otra forma (ahora o en la adolescencia).

     Sé que es difícil acordarse de todo ante una rabieta infantil. Sé que es difícil razonar cuando estamos a punto de perder la razón. Sé que es difícil y, por eso, ante la duda de no saber como actuar, intente querer a su hijo al máximo porque él lo estará necesitando, ya que las rabietas también hacen sentirse mal a los niños.

“Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite” o lo que es lo mismo: “intenta ponerte en mi lugar porque yo también lo estoy pasando mal”.

                                                                                                       Rosa Jové

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Psicomotricidad en Verano 2014

HOLA A TOD@S DE NUEVO:

    Cómo todos los años,  y tal y como me habéis pedido algunos, (aprovecho para daros las gracias de antemano),  nos disponemos a sacar la Psicomotricidad en Educación de Verano.

      Cómo ya sabéis algunos, se trata de un espacio abierto a niños y niñas de diferentes edades, distinto del espacio de Terapia, dónde intentaremos disfrutar con ellos y dónde nuestro OBJETIVO FUNDAMENTAL  es  permitir al niño estar cómo está y desde dónde está, para poco a poco ir vivenciando el encuentro con el resto de niños, de manera respetuosa y teniendo en cuenta lo que cada uno necesita.

     Es un objetivo ambicioso dónde solemos encontrarnos dificultades que entre todos vamos resolviendo intentando hacerlo  desde el respeto  y la aceptación.

 

La FECHAS y los HORARIOS  para este año son:

La QUINCENA del 30 de Junio al 11 de Julio, excepto fin de semana.

La SEMANA del 28 de Julio al 1 de Agosto;  Grupo de Pequeños de 2 a 6 años. NOVEDAD

El Horario será de 10:30 a 13:30 horas, venir con un poco de almuerzo y ropa cómoda.

 

Los PRECIOS son:

Primera quincena de Julio  150 euros

Semana de Agosto para pequeños 75 euros

 

DESCRIPCIÓN de la actividad:

        Entrada y Ronda inicial: momento para compartir lo que cada uno quiera y recordar las normas antes de empezar a jugar.

     Sesión de Psicomotricidad: 1 hora y media de psicomotricidad vivenciada: A través del juego y del movimiento los niños van conectando con lo que necesitan y van encontrándose con sus capacidades y limitaciones con el acompañamiento y apoyo emocional de los psicomotricistas.

          Almuerzo

        Momento para la representación de lo vivido y ronda final: 1 hora aproximadamente dónde a través de diferentes dinámicas y materiales los niños intentan plasmar de manera simbólica la sesión de psicomotricidad y lo que en ella han vivido, incorporado y aprendido. Pintura de dedos, marionetas, masaje, dibujo libre, relajación, plastilina, pincel, puzzles y juegos… Acabamos con la ronda final dónde cada niño tiene la oportunidad de expresar que es lo que más y lo que menos le ha gustado.

Un saludo y un fuerte abrazo a todos, esperamos que os guste la propuesta, nosotras estamos ilusionadas y deseando comenzar con este taller con el que tanto aprendemos año tras año.

                                                                                            Ana Fernández Hurtado

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Psicomotricidad en NAVIDAD

escenario

Ilustración: Tamara Mendaza

¿QUE VAMOS A HACER?
A través de la Psicomotricidad Vivenciada posibilitamos a los niños y niñas que encuentren un espacio seguro dónde poder relacionarse con los demás a través del movimiento y del juego; dónde aprendan a incorporar normas básicas de convivencia, a relacionarse don los demás desde el respeto, a disfrutar y a sacar su parte mas creativa y generosa… Un tiempo para aprender jugando y vivir conectado con todos los sentidos esta Navidad.

FECHAS Y HORARIO
26, 27, 28, 30 y 31 de Diciembre
Mañanas  de 10:30h a 13:30h
Niños y niñas de 3 a 12 años

CARACTERÍSTICAS
Psicomotricidad vivenciada
Talleres para expresarnos (pintura de dedos, marionetas, danza..)
Masaje sensorial

Precio: 60€ por semana

PROGRAMACIÓN

10:30 – 11:00 BIENVENIDA
Nos saludamos, contamos algo nuestro y repaso de las normas

11:00 – 12:30 PSICOMOTRICIDAD VIVENCIADA
A través de sus propias vivencias en la sala de psicomotricidad van descubriendo lo que les rodea y tomando consciencia de sus capacidades y sus limitaciones, y van encontrando respuestas a cómo desenvolverse en su entorno.

12:30 – 13:30 TALLER VIVENCIAL
Harán masajes, cuentos, danzaran, pintarán con los dedos… y otras muchas actividades que les faciliten crear algo que parta de ellos mismos.

IMPARTEN
Ana Fernández Hurtado (Educadora Y Psicomotricista en Educación, Reeducación Y Terapia)
Lola Hernández (Pedagoga, Psicomotricista y Educadora en Masaje Infantil)

CONTACTO
Ana: 669 92 11 68